El amor al que se engancha ese yonki tan particular está adornado con las ilusiones de lo eterno. Todos los especialistas de la pasión no lo dicen: no hay amor eterno si no es contrariado. No hay pasión sin lucha. Pero semejante amor no termina sino en la última contradicción, que es la muerte. Hay también muchas maneras de suicidarse, una de las cuales es el don total y el olvido de la propia persona. Aquellos a quienes un gran amor aparta de toda vida personal se empobrecen y empobrecen de paso a aquellos a quienes han elegido como objeto de su amor. Los que lo dan todo por amor tienen necesaria y paradójicamente el corazón seco, pues está apartado del mundo.
No llamamos amor a lo que nos liga a ciertos seres sino por referencia a una manera de ver colectiva y de la que son responsables los libros y las leyendas. Pero la experiencia del amor no es la misma para cada persona y no tenemos derecho a utilizar la palabra <> sólo para una relación en particular, la relación apasionada y erótica que une a dos seres, y degradar a la categoría de lo secundario, el amor fraternal, el maternal o el que se siente por un amigo muy querido o por un perro.
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