1/4/11

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... y en ese sentido también el jazz es como el amor. Porque es verdad que no hay nada más hostigante que un terreno limitado, pero también nada más apasionante que subvertirlo. El amor se improvisa cada día, y lo cierto es que, si queremos sobrevivir sentimentalmente, debemos convertirnos en disidentes del amor, en la vanguardia del amor, aprender y ejecutar maneras diferentes de interpretarlo.



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