El diccionario define pesar como: "sentimiento o dolor interior que molesta o fatiga el ánimo. Profunda pena".
A los cirujanos, a los científicos, se nos enseña a aprender y a confiar en los libros, en sus definiciones, en su autoridad. Pero en la vida raras veces son aplicables las definiciones rigurosas. El pesar puede manifestarse de muchas formas que en poco se parecen a una profunda pena.
Todos tenemos alguna vez un pesar enorme. Cada uno lo encaja a su manera.
No solo sentimos pesar por la muerte, también por la vida, por la pérdida, por el cambio.
Cuando nos preguntamos por qué a veces todo es un asco, por qué duele tanto, debemos recordar que todo puede cambiar en un instante.
Así sigues viviendo: cuando te duele tanto que no puedes respirar. Así sobrevives.
Recordando el día en que sin saber como y aunque parezca imposible, no te sentías así, no te dolerá tanto.
El pesar le llega a cada uno a su hora, a su manera. Lo mejor que podemos hacer, lo mejor que cualquiera puede hacer, es ser sincero.
Lo peor del pesar es que no puedes controlarlo. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentirlo cuando llega y liberarnos de él cuando podamos. Lo peor es que cuando crees que lo has superado, vuelve otra vez. Y cada vez te deja sin aliento.
[Anatomía de Grey. 6x02]
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